Por si no puedes

1 Nov

azor-virallonga-medLa poesía ha visto la manera de otorgarle al hombre armas o herramientas para que éste logre reconfigurar su vida doméstica. Otrora héroe, testigo de la historia, protagonista de gestas espirituales que conformaron las vanguardias hacia inicios del siglo XX, el poeta de hoy ha hecho del entorno un campo sembrado de molinos de viento donde su voz, modulada, conmovedora y cierta, procura servir a un reducido número de lectores. Digo servir en el más estricto sentido religioso. La voz del poeta es siervo de las palabras que construyen, día a día, los eventos consuetudinarios de la rúa.

Al margen de la historia como cúmulo de acontecimientos de conmoción social, el poeta de hoy más bien pelea porque la tribu se aboque parcialmente a sus sentencias primarias. Hay poetas cuya finalidad encierra el deseo de que su poesía sean los fragmentos de una vida al servicio, no sólo de las palabras sino de las emociones o los sentimientos más trascendentes. Este poeta busca identificarse con esas necesidades conformadas por sentimientos arraigados en la domesticidad radiante, la elementalidad de sus actos, el arrojo humano de sus preocupaciones. Es un poeta que elude intelectualizar los objetos de su creación y así, como recién nacidos, los ofrece al mundo en toda su irrevocable naturalidad. Es un poeta de actos simples y de humanidad profunda.

Este es el caso de Jordi Virallonga y de su antología personal, Por si no puedes (La cabra editores-Ed UAS, 2010).

Libro que pasa por diversas etapas creativas del autor, identificadas a lo largo de las seis secciones (equivalentes a seis libros) que lo conforman, Por si no puedes atraviesa al mismo tiempo diferentes estratos en la vida del poeta. Sin embargo, estas etapas se rigen por una serie de rasgos comunes. La sustancial: una interlocución con personajes femeninos que aparece desde los primeros libros, y que nos narra el ascenso de Jordi –como figura paterna, como amigo o amante incondicional- a los territorios de una vida ajena a sentimentalismos y concesiones, dispuesta al dictado o la tutela primaria. A lo largo de este diálogo amoroso, Jordi nos ofrece la biografía desnuda de sus sentimientos y una serie de escenarios (la calle o la casa) como manifestaciones de un compromiso asequible con el entorno. Se trata de una poesía donde las acciones humanas más simples adquieren una trascendencia casi mística. Una poesía de inapelable ternura que jamás rosa ni romanticismos manidos, ni chantajismos vacuos ni alocuciones conceptuales presuntuosas.

Otro rasgo identificable (en particular en los primeros libros) es la ausencia de referencias cultas hacia el interior del tramado discursivo. Sorprende la templanza unitaria que conforma Por si no puedes, a pesar de mediar hasta siete años de distancia entre una y otra sección. Y sus separaciones se diluyen ante la voluntad de una voz enteramente conversacional desde sus primeros acordes.

Esta interlocución con la mujer ya no se vuelve tan perceptible en las tres secciones que cierran el libro, Los poemas de Turín, Todo parece indicar y Hace triste.

A partir de Los poemas de Turín, Jordi abandona el ámbito doméstico para acceder a los territorios de la referencialidad como vinculo hacia una geografía interior. Máscaras o personajes van documentando el diálogo permanente del poeta con una noción moderna de lo clásico, sin dejar de dimensionar, por eso, la domesticidad amorosa que rige sus primeros cuatro libros. Se trata de una poesía formalmente más trabajada, con una modulación madura, reconocible en las preocupaciones temáticas que la templan. Jordi no es un poeta que eluda el humor y la acidia. Muestra de ellos son algunos poemas que conforman Todo parece indicar, cuyo majestoso cierre -Ensayo de conversación con mi hija fregando los platos- recupera el tema de la educación sentimental ya tocado en Exhortación del presbítero.

La lírica española ha sonorizado entre varios diapasones. En una primera instancia, el diapasón sustancial de una poesía fija entre el arraigo de la tradición pero también proclive a la actualización de sus signos o temas. Por otra parte, el diapasón de la experiencia, escenario regido por el relato de una domesticidad profunda, íntima, no exenta de símbolos, pero en no pocas ocasiones banalizada por la simpleza de su discurso. En otro diapasón está la poesía que se diseña de y para la exuberancia notable. Una poesía de la extrañeza, de la diafanidad y de la revelación permanente.

Difícil ubicar a Virallonga en algún perfil de los sustratos poéticos actuales en lengua española. Su poesía nos habla del poeta como dueño infranqueable de su vida y sus experiencias vitales a través de la desmarcación discursiva. Es un poeta plenamente confesional y amoroso. La casa, la calle, el amor filial, el sentimiento como instructivo de supervivencia doméstica son apenas unos rasgos que revitalizan este libro. Son, también, cosas de todos los días, de poetas y de hombres que se identifican ante las maravillas que se ofrecen como los milagros tangibles de un dios errático. Finalmente todos somos el padre, el esposo, el amigo o el hermano que sobrevive entre las páginas de Por si no puedes.

 

Jordi Virallonga

Por si no puedes

La Cabra ediciones-Ed. UAS

2010

162 pp.

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